Estar ahí de verdad
2 min de lectura
Fecha: 28 de septiembre de 2026
Autor: Alexandro Trujillo
Corrí en Copenhague mirando el reloj. Me perdí la carrera durante 10 kilómetros.
Tenía un objetivo: bajar de 1:50. Así que durante los primeros kilómetros iba pendiente del ritmo, de los minutos y de si estaba haciendo bien las cuentas.
5:10. 5:08. ¿Voy bien? ¿Cuánto falta? ¿Tengo margen?
Alrededor del km 10 me di cuenta de algo bastante absurdo: no estaba disfrutando la carrera. Estaba corriendo en Copenhague, en una carrera para la que había entrenado durante casi dos meses, rodeado de miles de personas y haciendo prácticamente el ritmo que quería.
Pero sentía que no estaba realmente ahí.
Así que hice algo que puede sonar raro: me quité los audífonos.
La gente gritando. Desconocidos mirándome directamente y diciéndome: “Come on Alex, you can do it.” Al pasar por Tivoli, la mascota estaba ahí dando high fives. Niños en la orilla estirando la mano para chocar los cinco.
De pronto la carrera dejó de sentirse como un número que tenía que perseguir.
Terminé en 1:48. Estoy muy feliz por el tiempo. Pero cuando pienso en Copenhague, lo que más recuerdo no es el reloj.
Lo que más recuerdo es haber empezado a escuchar la carrera.
Haber levantado un poco la cabeza. Chocar la mano con niños que no conocía. Escuchar a alguien gritar mi nombre desde la acera. Sentir, por fin, que estaba ahí.
Y creo que eso es lo que me quiero llevar de ese día.
No dejar de tener objetivos. No dejar de querer cosas.
Pero intentar que todo eso no me haga tratar el presente como si solo fuera el camino para llegar a lo siguiente.
Porque a veces el momento que estamos esperando que llegue… ya está pasando.
💬 Me encantaría saber tu punto de vista:
¿Te ha pasado alguna vez estar tan pendiente del objetivo que casi te pierdes lo que estaba pasando alrededor?
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